viernes, 12 de septiembre de 2008

El 55% de la gente que conozco son imbéciles...

O tal vez sólo sean malos críticos de cine, o unos "contreras" empedernidos, o quizás al 55% de la gente que conozco le caigo mal y por eso me quieren fregar la vida.

El caso es que sigo sin entinder que haya gente que piense que el joker de Nicholson pueda ser mejor que el de Ledger. Afrimar eso, sería tanto como decir que las computadoras 486 eran mejores que las pentium dual core. (La mayoría de mis contemporaneos entenderan la comparación con ése numerito, pero estoy seguro que mi hermanito de 15 años no lo entendería).

Por si fuera poco esta semana Cuauhtemoc Blanco anunció que se retiraba de la selección. La vida empieza a perder sentido para mí; sólo falta que mi esposa me deje o que mi amigo copito me diga que está enamorado de mí (Mira que flor que te aviento Copito).

Por lo pronto la inspiración se fué, no se a donde pero por aquí no se quedó.

Fuera de ahí, puedo presumir ahora soy el orgulloso padrino de mi único sobrino Aranda, mi amigo Mayito tuvo su primer hijo y la inmortal Tapa se casó. Sí, La Tapa se casó. Y yo pensé que ya no me podía divertir tanto en una boda como solía hacerlo antes. Cuestión de actitud.

El caso es que en un mismo día tuve bautizo por la mañana y boda por la tarde. Y me dió mucho gusto volver a reunirme con mis grandes amigos de la infancia. Todos muy finas personas y todos con muy finos sobrenombres: La Charca, La Tapa, El Bulto, La Rata, El Tiburón, El Moyo, El Cocoro.

Y precisamente en eso pensaba mientras empinaba un whisky con aguna nautral, y de cómo había cambiado físicamente la víctima del matricidio que paso de ser un muchacho fuerte y pelón a una mole de musculos, tejido adiposo y barba. Una mole pensé. La Mole.

Y asi fuí imaginando uno a uno a todos mi amigos. Prometo que cuando regrese la inspiración describiré como los imaginé a todos... Cuando regrese.

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