jueves, 18 de junio de 2009

Un cuento para Habib

* Habib sonriendole a su abuelito

Si yo fuera tan sólo una fracción de bueno, de lo que algunos piensan que soy para las letras, podría escribir para Habib el más hermoso cuento jamás contado. Un cuento donde mi hijito sería un noble caballero de brillante armadura, escudo inquebrantable, poderosa espada y rozagante corcel blanco, en un mundo de verdes bosques y cielo azul pastel en el que el bien siempre triunfe sobre el mal y en donde viviría las más emocionantes aventuras con su camarada Xaviercito, la princesa Adelita, un angelito y todos aquellos que se vayan sumando en su camino.

Desafortunadamente no lo soy, ya no tengo el toque mágico necesario, y a mi edad la vida se ha llevado la fantasía necesaria, sólo para compensarme con fuertes dosis de realidad. A estas alturas ya he perdido la inocencia que se requiere, esa inocencia que hacía que mi hermanito Alejandro se emocionara con mis inverosímiles historias y que llegará a creer que yo era capaz de leer su mente o hacer magia con mis trucos chafas y baratos.

Cuando Alex nació, era el niño más hermoso que había visto en mi vida, con la piel rosada, el pelo rubio y unos ojos grandes y brillantes como canicas. Era el orgullo de mi padre y de mi madre que siempre lo vestía como para exhibirlo en un parador aunque sólo fuera para sacarlo a dar una vuelta en coche, a mí me encantaba pasear con él ya que su compañía rendía más chicas por kilometro recorrido que el Jetta de mis padres. Mi hermanito llegó a convertirse en la mascota de mi grupo de amigos en fiestas y reventones, siempre participaba activamente de nuestro relajo e incluso el día de hoy todos tienen alguna anécdota que contar como para hacerlo avergonzarse. Jugábamos a las chilenas en su cuarto, nos bañábamos en la alberca y le encantaba pasar horas sólo viéndome jugar el Super Nintendo.


Después no sé qué pasó, Alex creció y nos hicimos incompatibles, la relación se echó a perder y desafortunadamente no mejoró en mucho tiempo, cargarlo en mis hombros para que viera a Barney o a los Power Rangers en Disneyworld por alguna razón ya no era algo atractivo para ninguno de los 2, mi magia ya no surtía el mismo efecto en él, había crecido y no me había dado cuenta, ya no nos reconocíamos el uno al otro, nuestra relación se había marchitado; se había roto el encanto. Afortunadamente, muchos años después nos volvimos a encontrar y lo volví a amar y lo volví a odiar, sólo para amarlo de nuevo y volver a odiarlo, al grado que hoy en día no tengo una postura oficial al respecto.

Recuerdo perfectamente, que uno de los días que más me aleje de mi infancia fué el día en que Alejandra y yo nos ibamos de luna de miel y Alejandrito se puso a llorar sin motivo, después dijo que lloraba porque había perdido unas cartas de Yu gi oh, yo lo abracé y le dije que lo quería mucho, él no me contestó. De repente pienso que si lloraba por sus tarjetas perdidas.

16 años después entiendo cómo, el haber sido por primera vez en mi vida un hermano mayor a los 15 años, es una de las experiencias más instructivas que me ha regalado la vida y que con el favor de Dios el que más disfrutará de esto será el pequeño Habib que tendrá un padre primerizo pero experimentado en el administración de conflictos infantiles, y que a su vez podrá tener con su tío Alejandro lo mismo éste tuvo conmigo. Sin las cervezas claro.


Porque así es la vida, Habib y yo algún día ya no nos entenderemos, nos haremos incompatibles y sé que alguna vez me gritará un par de cosas horribles que me dolerán en el corazón pero que realmente no sentía. Sin embargo yo aguantaré que me diga lo que quiera porque después de todo siempre seremos amigos.

A su mamá sé que nunca la molestará, porque tengo un plan perfectamente trazado, en el que a sus 10 años (Antes de que yo pierda el control sobre su mente infantil) lo despertaré todos los días de 2 a 3 veces en la madrugada por un período de 5 a 6 meses para que sepa por todo lo que pasó su mamá cuando él acababa de nacer.

Habib, tu mamá te ama. Tu papá también.

jueves, 11 de junio de 2009

Susan Boyle a la Mexicana

Ultimamente, no he tenido tiempo de actualizar mis blogs, y aunque espero empezar a hacerlo pronto con material de calidad, no pude dejar pasar la oportunidad de hacerles llegar la siguiente obra maestra de la edición.

Con ustedes Paquita got talent:



Y con esto inauguro una etiqueta que llamaré "La Generosa Red" fuente inagotable de sano y no tan sano entretenimiento.

Pd: Si, nunca he visto un sólo capítulo de este programa ni sé en que canal lo pasaran, pero ya soy su fans de hueso colorado.